Se trata de una fruta en forma ovalada, esférica, alargada o periforme (en forma de pera) según las diferentes variedades. Su peso puede variar desde los 400 gramos que son las que se comercializan en nuestro país, a los 7 kilogramos de algunas especies. Su longitud oscila entre los 7 y los 70 centímetros.
La piel correosa de la papaya es de color verde oscuro que se torna amarillenta al madurar. La pulpa es compacta, de textura similar a la del melón y de color amarillo, anaranjado o salmón; jugosa (su contenido en agua puede llegar hasta el 90 %), de sabor dulce y perfumado que recuerda a una mezcla entre albaricoque, melón y frambuesa.
El interior de la papaya forma una cavidad que alberga una masa gelatinosa de semillas negras brillantes, redondas que asemejan huevas de esturión (caviar). Estas semillas no son comestibles pues tienen un fuerte sabor picante.
La papaya se cultiva sobre todo en Hawai, India, Costa Rica, Tailandia, Venezuela, EE.UU. y en general, en los países de Centro y Sudamérica. Las consumidas en España proceden básicamente de Brasil y en mucha menor proporción de las Islas Canarias.
La papaya contiene "papaina" que es una enzima (sustancias que son capaces de controlar reacciones químicas que se producen en el organismo sin ellas ser consumidas en el proceso). En este caso la papaina tiene la propiedad de descomponer las proteínas, con lo que se acelera el proceso digestivo. Son conocidas también sus propiedades anti-ácidas.
En los Estados Unidos se está empleando con éxito la papaína como un calmante médico.
En algunas zonas es común emplear las semillas de papaya como un excelente limpiador del aparato digestivo.
La temperatura ideal para la perfecta conservación de la papaya durante su trasporte y almacenamiento es de entre 8 y 10º C. A esta temperatura y con una humedad relativa en torno al 80-85 % pueden conservarse cerca de 4 semanas sin merma de calidad.
Una vez madurado el fruto, cuando ya ha concluido su proceso de formación, puede conservarse a una temperatura inferior a la anterior, alrededor de 4º C.
Hay que tener en cuenta que temperaturas inferiores a los 8º C. antes de concluir el proceso de maduración son perjudiciales para la fruta. La pulpa se decolora e incluso puede llegar a interrumpirse el proceso de maduración.
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